martes, 13 de octubre de 2009

Lamento la muerte certera del silencio, la desesperación negra que me rodea cuando camino hacia todas direcciones, y siento que me muevo en el vientre mismo de la soledad. Cualquier camino es errado. Cualquier palabra cae redondamente en el vacío. Retroceder y arremeter otra vez sobre las ruinas de lo que dejé. Duele como si la cabeza se me estrellara contra un parabrisas.

jueves, 1 de octubre de 2009




Hay un pájaro azul en mi corazón que

quiere salir

pero soy duro con él,

le digo quédate ahí dentro, no voy

a permitir que nadie

te vea.


Hay un pájaro azul en mi corazón que

quiere salir

pero yo le echo whisky encima y me trago

el humo de los cigarrillos,

y las putas y los camareros

y los dependientes de ultramarinos

nunca se dan cuenta

de que esté ahí dentro.


Hay un pájaro azul en mi corazón que

quiere salir

pero soy duro con él,

le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres

hacerme un lío?

¿es que quieres

mis obras?

¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros

en Europa?


Hay un pájaro azul en mi corazón

que quiere salir

pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir

a veces por la noche

cuando todo el mundo duerme.

le digo ya sé que estás ahí,

no te pongas

triste.


Luego lo vuelvo a introducir,

y él canta un poquito

ahí dentro, no le he dejado

morir del todo

y dormimos juntos

así

con nuestro

pacto secreto

y es tan tierno como

para hacer llorar

a un hombre, pero yo no

lloro,¿lloras tú?


Charles Bukowski

viernes, 18 de septiembre de 2009

Desgarro

Ahora quiero cerrar los ojos

por un instante apenas sensible,

por un súbito ataque de miedo

a no perseguir,

por una sospecha apenas latente

de que lo que intento no va a resistir

la agonía creciente de un cuerpo

cien años más viejo de lo que creéis.

Aunque parezca un soplo de aire

en el medio del mar

de crueles silencios y desgracias sin fin

cuando llegue al futuro arrancado a pedazos

morirá como una pobre reliquia del mundo

que no pudo ser.

lunes, 14 de septiembre de 2009

El minero

Abierta la boca a puntapiés
el dique destrozado a dentelladas,
pedazos de carne desparramados,
y esto parece un desierto...
Desierto ajeno, aparente
latidos asesinos incoherentes
la aspereza estremece los dedos,
y no puedo contener el deseo
de lamer el suelo,
escarbando, clavando,
desenterrando,
mordiendo el polvo
hundiéndome hasta el cuello.
Cuando mis manos sangran, creo
que el mar podría haber abierto.
Pero miro sobre mi hombro,
y escarbo más rápido
y más rápido,
antes de que el agua vuelva
a empantanar mis recuerdos.
Por el momento sigo
martilleando,
martilleando.

martes, 25 de agosto de 2009

El brillo fugaz que puedo alcanzar me desespera a tal punto que creo que voy perdiendo la razón. Un momento de lucidez lo único que me permite es estallar en llanto desdoblado, en un quiebre de angustia silenciosa, diluida en el camino en colectivo hasta mi casa, sintiendo que me voy pareciendo cada vez más a una rata en una cueva, que observa todo y no recoge más que migajas, que tiembla cuando escucha la respiración de otro y huye apenas se enciende la luz, temiendo por su vida insignificante y vacía. No quiero ahorrar palabras para insultar cada uno de mis actos, lamentar la mugre que me rodea y me alimenta. Cierro los ojos y me concentro, y no veo más que un círculo fatal que me envuelve hasta encerrarme por completo, me asfixia, y va suicidándose como una serpiente mordiéndose la cola.

lunes, 10 de agosto de 2009


Amó aquella vez como si fuese última,
besó a su mujer como si fuese última,
y a cada hijo suyo cual si fuese el único,
y atravesó la calle con su paso tímido.
Subió a la construcción como si fuese máquina,
alzó en el balcón cuatro paredes sólidas,
ladrillo con ladrillo en un diseño mágico,
sus ojos embotados de cemento y lágrima.
Sentóse a descansar como si fuese sábado,
comió su pobre arroz como si fuese un príncipe,
bebió y sollozó como si fuese un náufrago,
danzó y se rió como si oyese música
y tropezó en el cielo con su paso alcohólico.
Y flotó por el aire cual si fuese un pájaro,
y terminó en el suelo como un bulto fláccido,
y agonizó en el medio del paseo público.
Murió a contramano entorpeciendo el tránsito.
Amó aquella vez como si fuese el último,
besó a su mujer como si fuese única,
y a cada hijo suyo cual si fuese el pródigo,
y atravesó la calle con su paso alcohólico.
Subió a la construcción como si fuese sólida,
alzó en el balcón cuatro paredes mágicas,
ladrillo con ladrillo en un diseño lógico,
sus ojos embotados de cemento y tránsito.
Sentóse a descansar como si fuese un príncipe,
comió su pobre arroz como si fuese el máximo,
bebió y sollozó como si fuese máquina,
danzó y se rió como si fuese el próximo
y tropezó en el cielo cual si oyese música.
Y flotó por el aire cual si fuese sábado,
y terminó en el suelo como un bulto tímido,
agonizó en el medio del paseo náufrago.
Murió a contramano entorpeciendo el público.
Amó aquella vez como si fuese máquina,
besó a su mujer como si fuese lógico,
alzó en el balcón cuatro paredes fláccidas,
Sentóse a descansar como si fuese un pájaro,
Y flotó en el aire cual si fuese un príncipe,
Y terminó en el suelo como un bulto alcohólico.
Murió a contramano entorpeciendo el sábado.
Por ese pan de comer y el suelo para dormir,
registro para nacer, permiso para reír,
por dejarme respirar y dejarme existir
Dios le pague.
Por esa grappa de gracia que tenemos que beber,
por ese humo desgracia que tenemos que toser,
por los andamios de gentes para subir y caer
Dios le pague.
Por esa arpía que un día nos va a multar y a escupir,
y por la moscas y besos que nos vendrán a cubrir
y por la calma postrera que al fin nos va a redimir
Dios le pague.

viernes, 17 de julio de 2009


Mi droga la ayahuasca
me deshidrata hasta el paroxismo
mi cuerpo se divide y flota en un universo acuoso.
Ya ves qué distintos somos:
vos, mimado por Hollywood,
y yo, un militante de la intensidad,
del barroco y del trotskismo.
Yo en mí, regio en martirio sabroso,
como pedía Santa Teresa,
y vos, candidato al premio Nobel.
Yo, una máquina de guerra
deslumbrado por taxi-boys,
hambrientos y sin donde vivir.
Fascinado por ellos, deslumbrado,
persiguiéndolos para alabarlos.
Y vos, rodeado de celebridades,
de productores arrogantes, de perfumes.
Y yo, viendo cómo cada semana se muere un amigo...
Ya ves qué distintos somos,
y los dos nos vamos a morir.


(néstor perlongher en la película "Vereda Tropical")

martes, 14 de julio de 2009

Honduras

La noticia cae como un rayo
que fulmina la tierra ennegrecida.
Roto el cielo azul y agonizante,
la negra luz entra a raudales por los ojos.
Se han partido en dos todas las cabezas
echadas hacia atrás, miran de reojo
las sombras que caen, como cadáveres,
cuando los pájaros vuelan en pendiente.

domingo, 12 de julio de 2009

NO ME LO PIDAN
Piden algunos que este asunto humano
con nombres, apellidos y lamentos
no lo trate en las hojas de mis libros,
no le dé la escritura de mis versos:
dicen que aquí murió la poesía,
dicen algunos que no debo hacerlo:
la verdad es que siento no agradarles,
los saludo y les saco mi sombrero
y los dejo viajando en el Parnaso
como ratas alegres en el queso.
Yo pertenezco a otra categoría
y sólo un hombre soy de carne y hueso,
por eso si apalean a mi hermano
con lo que tengo a mano lo defiendo
y cada una de mis líneas lleva
un peligro de pólvora o de hierro,
que caerá sobre los inhumanos,
sobre los crueles, sobre los soberbios.
Pero el castigo de mi paz furiosa
no amenaza a los pobres ni a los buenos:
con mi lámpara busco a los que caen,
alivio sus heridas y las cierro:
y éstos son los oficios del poeta
del aviador y del picapedrero:
debemos hacer algo en esta tierra
porque en este planeta nos parieron
y hay que arreglar las cosas de los hombres
porque no somos pájaros ni perros.
Y bien, si cuando ataco lo que odio,
o cuando canto a todos los que quiero,
la poesía quiere abandonar
las esperanzas de mi manifiesto
yo sigo con las tablas de mi ley
acumulando estrellas y armamentos
y en el duro deber americano
no me importa una rosa más o menos:
tengo un pacto de amor con la hermosura:
tengo un pacto de sangre con mi pueblo.
PABLO NERUDA

lunes, 6 de julio de 2009

¡LUZ!
¡LUZ!
¡LUZ!
Que el infierno ESTÁ ENCANTADOR esta noche,
SÍ...