martes, 18 de noviembre de 2008
Es gracioso y casi aterradora la sensación de que nada me importe en el fondo, de que mientras veo tu corazón rompiéndose en pedazos al suplicarme pueda mirarte con una indiferencia atroz, de que vea huyendo de mí a quienes tanto quise y sin embargo no pensar jamás en ellos, de que la emoción que me arrasaba antes ahora duerma en mi mente enfermiza...y alrededor de todo va acumulándose una espesa masa de polvo que va consumiendo todas mis energías, terriblemente odiosa y fatal, donde la desconfianza va llenándome cada vez más.
lunes, 17 de noviembre de 2008
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Aaahhhhhhh!
Ahora vienen por mí
cuando todo parece normal
¿es que no lo ves?
Y todavía tengo que esforzarme para que lo entiendas
¿es que no has visto el suelo cubierto de sangre?
¿No viste un enorme y sucio alambrado
cercándonos hasta casi matarnos?
Ya es muy tarde para todo lo que amé
Y aunque han pasado cien años de tu tiempo
aún resuenan los últimos aullidos de terror
y todo parece una horrible pesadilla
porque aún te veo con los ojos vacíos y con esa
estúpida sonrisa brillando
huecamente en la oscuridad
Ahora vienen por mí
cuando todo parece normal
¿es que no lo ves?
Y todavía tengo que esforzarme para que lo entiendas
¿es que no has visto el suelo cubierto de sangre?
¿No viste un enorme y sucio alambrado
cercándonos hasta casi matarnos?
Ya es muy tarde para todo lo que amé
Y aunque han pasado cien años de tu tiempo
aún resuenan los últimos aullidos de terror
y todo parece una horrible pesadilla
porque aún te veo con los ojos vacíos y con esa
estúpida sonrisa brillando
huecamente en la oscuridad
Pobre cuerpo flaco y aterido
es hora de correr
sólo necesitamos una voz de alarma
y vamos acobardándonos en la celda
y un día somos demasiado viejos,
demasiado buenos
demasiado cuerdos como para huir
y las voces claras y sufrientes que gritan
hasta casi perder la razón
sólo nos merecen una sonrisa irónica
en la que se refleja, con amargura
la cobardía que ha estado matando
nuestro corazón poco a poco
el temor de un niño desencadena el llanto
una voz dulce aprisionándolo en una jaula
y una herida que ha quedado
abierta para siempre en mi frente
aún sigue ahí aunque no puedan verla
y lo sé porque cada mañana, al levantarme
siento el ardor incandescente
y termino por ocultarme
a los ojos de todos
es hora de correr
sólo necesitamos una voz de alarma
y vamos acobardándonos en la celda
y un día somos demasiado viejos,
demasiado buenos
demasiado cuerdos como para huir
y las voces claras y sufrientes que gritan
hasta casi perder la razón
sólo nos merecen una sonrisa irónica
en la que se refleja, con amargura
la cobardía que ha estado matando
nuestro corazón poco a poco
el temor de un niño desencadena el llanto
una voz dulce aprisionándolo en una jaula
y una herida que ha quedado
abierta para siempre en mi frente
aún sigue ahí aunque no puedan verla
y lo sé porque cada mañana, al levantarme
siento el ardor incandescente
y termino por ocultarme
a los ojos de todos
sábado, 1 de noviembre de 2008
Annabel Lee
Hace muchos, muchos años,
en un reino junto al mar,
vivía una doncella
cuyo nombre era Annabel Lee;
y vivía esta doncella sin otro pensamiento
que amarme y ser amada por mí.
Yo era un niño, una niña ella,
en ese reino junto al mar:
pero nos queríamos con un amor que era más que amor,
yo y mi Annabel Lee,
con un amor que los serafines del cielo
nos envidiaban a ella y a mí.
Tal fue esa la razón de que hace muchos años,
en ese reino junto al mar,
soplara de pronto un viento, helando
a mi hermosa Annabel Lee.
Sus deudos de alto linaje vinieron
y se la llevaron apartándola de mí,
para encerrarla en una tumba
en ese reino junto al mar.
Los ángeles, que no eran ni con mucho tan felices en el Cielo,
nos venían envidiando a ella y a mí...
Sí: tal fue la razón (como todos saben
en ese reino junto al mar)
de que soplara un viento nocturno
helando y matando a mi Annabel Lee.
Pero nuestro amor era mucho más fuerte
que el amor de nuestros mayores,
de muchos que eran más sabios que nosotros,
y ni los ángeles arriba en el Cielo,
ni los demonios abajo en lo hondo del mar,
pudieron jamás separar mi alma
del alma de la hermosa Annabel Lee.
Pues la luna jamás brilla sin traerme sueños
de la bella Annabel Lee;
ni las estrellas se levantan sin que yo sienta los ojos luminosos
de la bella Annabel Lee;
Así, durante toda la marea de la noche, yazgo al lado
de mi adorada -mi querida- mi vida y mi prometida,
en su tumba junto al mar,
en su tumba que se eleva a las orillas del mar.
Edgar Allan Poe

Quisieras sentir mi calor en el momento exacto en que me cierro, y esa mirada enfermiza que conozco recorre mi piel ávidamente. No sé por qué te gusta tanto suponer que para mí el sol brilla siempre con tus sonrisas, la verdad es que en mí hay un temor oculto que nunca va a irse con todas las caricias del mundo...te gusta verme siempre abierta, siempre al acecho, y no podrías entender cómo es saber que adentro tuyo hay un túnel oscuro que se abre hacia el mundo, siempre tocado por el aire, siempre a la espera de un tren que lo penetre. No es mi culpa entonces, si quiero ocultarme por una vez, cansada de esperar, cansada de la asfixia de este agujero milenario. Quiero meter la cabeza entre mis piernas y hundirme en la carne lúbrica, aterradora, caliente, para ver qué es lo que tanto fascina. Para mí sólo es una prisión palpitante y silenciosa que te envuelve y te aprieta tristemente, llorosa, suplicante, una boca hambrienta que devora a su presa, un cúmulo de arenas movedizas en el medio de mi cuerpo. Tal vez, lo que te llama irresistiblemente es la sensación de hundirte en el vértigo ambiguo que vas encontrando sin ver, para después emerger triunfante dejando apenas un vacío torpe y a mí, acurrucada como un animal herido.
domingo, 19 de octubre de 2008
miércoles, 15 de octubre de 2008
martes, 14 de octubre de 2008
viernes, 10 de octubre de 2008
El tiempo iba enrojeciendo y sólo pude ver el sol hundiéndose en el cielo espeso y oscuro. Mi corazón se fundía bajo el terrible ardor de la noche. Sé que este cuerpo de papel va deshaciéndose día tras día, y me invade una cálida sensación de abandono cada vez que miro alrededor. Los pasos van haciéndose más leves y al fin puedo amar aquello que voy perdiendo. Brota una hermosa brisa fresca de dolor de este suelo insípido y sacude mi sueño. Es hora de arrancarte de mí y apenas siento un cosquilleo en el pecho... el agua baja por estas paredes antiguas y polvorientas y curiosamente mi celda violácea y fría perdida para siempre en este universo subterráneo brilla con todos los colores del mundo. Dentro de unos minutos estas palabras se habrán perdido para siempre, como se perdió tu dulce amor en la tormenta. Y no me preocupa. He descubierto que lo único que nace y muere en el mundo es esta vorágine de horror que nos ha devorado. Sólo necesito el agua helada tocando los dedos de mis pies para volverme mil años más viejo. Sólo veo la ventana negra y vacía para que el vértigo me ate los músculos de todo el cuerpo.Lo supe...y el mundo entero se derrumbó hasta sus últimos pedazos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

