domingo, 9 de marzo de 2008

Ellos se atrevieron


No se trata de esta o aquella cuestión secundaria sobre tácticas, sino de la capacidad de acción del proletariado, su fuerza para actuar, de la voluntad de poder del socialismo como tal. A este respecto, Lenin y Trotsky y sus compañeros fueron los primeros, los que avanzaron a la cabeza como ejemplo para el proletariado del mundo: son todavía los únicos que hasta el momento pueden gritar: "¡Me he atrevido!"
Rosa Luxemburgo

sábado, 8 de marzo de 2008

Hemos perdido aún este crepúsculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.
He visto desde mi ventana la fiesta del poniente en los cerros lejanos.
A veces como una moneda
se encendía un pedazo de sol entre mis manos.
Yo te recordaba con el alma apretada
de esa tristeza que tú me conoces.
Entonces, dónde estabas?
Entre qué genes?
Diciendo qué palabras?
Por qué se me vendrá todo el amor de golpe
cuando me siento triste, y te siento lejana?
Cayó el libro que siempre se toma en el crepúsculo
Siempre, siempre te alejas en las tardes
hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas.
Pablo Neruda
Ah vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose,
lento juego de luces, campana solitaria,
crepúsculo cayendo en tus ojos,
caracola terrestre, en ti la tierra canta!
En ti los ríos cantan y mi alma en ellos huye
como tú lo desees y hacia donde tú quieras.
Márcame mi camino en tu arco de esperanza
y soltaré en delirio mi bandada de flechas.
En torno a mí estoy viendo tu cintura de niebla
y tu silencio acosa mis horas perseguidas,
y eres tú con tus brazos de piedra transparente
donde mis besos anclan y mi húmeda ansia anida.
Ah tu voz misteriosa que el amor tiñe y dobla
en el atardecer resonante y muriendo!
Así en horas profundas sobre los campos he visto
doblarse las espigas en la boca del viento.

jueves, 6 de marzo de 2008

Nadie había soñado jamás con una revolución así


EL GRAN SUEÑO


Febrero de 1917. Estalla la revolución mas violenta de todos los tiempos. En una semana la sociedad se deshace de todos sus dirigentes: el monarca y sus hombres de leyes, la policía y los sacerdotes; los propietarios y los funcionarios, los oficiales y los amos.



No hay ciudadano que no se sienta libre de decir en cada momento su conducta y su porvenir. Surge entonces, de lo más profundo de Rusia, un inmenso grito de esperanza, en esa voz se mezcla la voz de todos los desesperados, los humillados, los desdichados. En Moscú, los obreros obligan a sus dueños a aprender las bases del nuevo derecho obrero.



En Odesa, los estudiantes dictan a su profesor un nuevo programa de historia de las civilizaciones; en el ejército los soldados dejan de obedecer a sus superiores.


Nadie había soñado jamás con una revolución así.



Ahora ese sueño circula por las venas de todas las almas desesperadas y desdichadas de este planeta.



La gran debilidad de muchos “revolucionarios” consiste en sus absoluta incapacidad de entusiasmarse, de elevarse sobre el nivel rutinario de las trivialidades, de hacer surgir un vinculo vital entre él mismo y los que lo rodean. El que no puede enardecerse, no puede enardecer su vida ni las de los demás. La fría malevolencia no es bastante para adueñarse del alma de las masas.



Muchos revolucionarios contemplaron la revolución con envidiosa alarma. Es que la vida personal de los revolucionarios siempre traba su percepción de los grandes acontecimientos en los que participa.



Pero la tragedia de las pasiones individuales exclusivas es demasiado insípida para nuestro tiempo. Porque vivimos en una época de pasiones sociales. La gran tragedia de nuestra época consiste en el choque de la personalidad individual con la comunidad.



Para alcanzar el nivel de heroísmo y abonar el terreno de los grandes sentimientos que dan vida, es menester que la conciencia se sienta ganada por grandes objetivos. Toda catástrofe individual o colectiva es siempre una piedra de toque, pues pone al denudo las verdaderas relaciones personales y sociales. Hoy día es necesario probar este mundo.



El poeta, por ejemplo, se sintió independiente del burgués y hasta se peleó con él. Pero cuando el asunto se trato de la revolución, resultó un parásito hasta la médula de los huesos. La psicología del individuo así mantenido y dedicado a ser sanguijuela humana, no tiene rastros de bondad de carácter, respeto o devoción.



Hoy día los señoritos estudian todavía en libros a costa del sacrificio de los explotados, se ejercitan en periódicos y crean “nuevas tendencias”. Pero cuando una revuelta se produce enserio enseguida, descubren que el arte se encuentra en las cabañas, en los más recónditos agujeros, donde anidad los chinches. Es necesario derribar a la burguesía porque es ella quien la cierra el camino a la cultura.



El nuevo arte no solo desnudara la vida, sino que le arrancara la piel.



Amar la vida con el afecto superficial del deleitante, no es mucho mérito. Amar la vida con los ojos abiertos, con un sentido critico cabal, sin ilusiones, sin adornos, tal como se nos aparece con lo que ofrece, esa es la proeza.



La proeza también es realizar un apasionado esfuerzo por sacudir a aquellos que están embotados por la rutina, obligarles a abrir los ojos y hacerles ver lo que se aproxima.




León Trotsky

miércoles, 5 de marzo de 2008

El corazón es demasiado débil para resistirse a tu melodía, aunque me haya contenido mil veces. Juré no pensar ni siquiera en vos, no rozarte siquiera con mis sucios pensamientos, no cometer la desdicha de exorcizar mi amor con las palabras. ¿Pero cómo algo nacido de tan hondo podría mancillarte? Sé la verdad, estoy rasgando tu altar en este instante, porque tu imagen no es para Dios o para los hombres. Simplemente me condeno por no resistir la tentación, pero puedo arder en el infierno sólo por buscarte. Evito las comparaciones que te rebajan a la simple poesía. Nunca quise escribirte, quise siempre vivirte con la certeza de que la fortuna es demasiado grande para un simple hombre. Odio a aquel que tocó por primera vez tu cuerpo de éter pero sé que nadie podría mancharte verdaderamente; antes bien, tu piel ha bautizado a fuego a ese desdichado que ha podido tocar con su carne el paraíso de los ángeles. Si me ofrecieras tu amor, porque tu inocente espíritu no percibe tu belleza que deja sin aliento, tu voz de catedral y trompetas, tu piel de nubes blancas e incorpóreas; ¡ah, si me ofrecieras tu amor no dudaría en rechazarlo! Amor de mi pobre corazón, tus manos no están hechas para tocar mi cabeza sombría; heroicamente renunciaría al dulce ámbar de tu boca, no me atrevería a dejarte entrar en mi juego de mentiras, de trampas, de dobles sentidos. ¿Qué maliciosa intención podría alimentar mirando tus ojos? Mi desesperación por dejar un testimonio del milagro de tu cuerpo obedece al temor recóndito que me ensombrece, al temor de dejarte estúpidamente sin tus alas..¿cuánto puede vivir un ángel entre nosotros? Y si parezco infiel a los ojos de todos, si me revuelco con mil otros en un gesto que parece de desdén, es porque sólo así me alejo de vos y ensuciándome hasta el fin me aseguro de no tener nunca el atrevimiento de tocarte.

Me retiro reverenciándote

Y en buena ley.
¡Ah! Hasta el perdedor más sucio sabe admirar la jugada perfecta; dudo que la hayas siquiera visto pasar. Sólo es propia de los genios, darle el golpe a tu rival esquivando sus trampas, apartándote por un momento, pateando el tablero; has sabido conquistar un admirador ferviente en lugar de un feroz contrincante. Ni siquiera cabe ya envidia o rencor; me hiciste arder con el fuego inesperado de tu dulzura, de tu alejamiento, tus artificios me han atado a tu imagen, pero ahora me has atravesado, me has dejado en los huesos acercándome a la vida misma como si tal cosa...me has puesto de cabeza y ya sólo puedo mirarte desde las entrañas mismas de la adoración, sólo por hoy, sólo por un momento. Pero has dejado que te atesore como a la misma Venus, has sumado uno más a tus mil mares cambiantes a los que rindo culto.

martes, 4 de marzo de 2008

Sólo es por diversión, sé que vas a perdonarme. No podrías hacer otra cosa, con un loco como yo. Ah, nena, estaría perdido sin vos. Lamento que las cosas tengan que ser de esta manera.
Pero ya sabés, la vida no es justa, ni simple tampoco.
Las cosas se mueven a mi alrededor
sólo te tengo a vos
sos todo lo que tengo
tengo todo lo que sos
no estoy aquí
así que olvídate de mí
vuelve a buscarte a algún lado
con suerte algo todavía podrás encontrar

Y te sentís un poco mareado...

Cuando estás tirado en la cama y necesitás un buen descanso...porque algo te aprieta la cabeza
Cuando mirás por la ventana pero tu mirada es hueca.
Cuando te das cuenta de que estás pálido y babeante.
Cuando las palabras se desorbitan y querés escupir lo que tenés atragantado.
Cuando el tic tac del reloj te martillea el cerebro.
Cuando el sonido del teléfono te golpea el corazón.
Cuando estás en pausa, en pausa y por todos los diablos, nadie te deja en paz.
No es lo mejor...
Y te sentís un poco pequeño
y no estás para nadie
y pensás cosas sin sentido
pero de todas maneras eso nunca ocurrió
la gente sabe que sabés
ay por Dios
sáquenme de aquí
qué es lo que hiciste?
Nena, qué hiciste?

La Muralla China

El Imperio es eterno, pero el emperador vacila y se tambalea; dinastías enteras se derrumban y mueren en un solo estertor. De esas batallas y esas luchas no sabrá nada el pueblo; es como el retrasado forastero que no pasa del fondo de una atestada calle lateral, mientras en la plaza central están ejecutando al rey. Hay una parábola que describe muy bien esta relación. El emperador- así dicen- te ha enviado a ti, el solitario, el mas miserable de sus súbditos, la sombra que ha huido a la mas distante lejanía, microscópica ante el sol imperial; justamente a ti, el Emperador te ha enviado un mensaje desde su lecho de muerte. Hizo arrodillar al mensajero junto a su cama y le susurró el mensaje al oído; tan importante le parecía, que se lo hizo repetir. Asintiendo con la cabeza, corroboró la exactitud de la repetición.

Y ante la muchedumbre reunida para contemplar su muerte -todas las paredes que interceptaban la vista habían sido derribadas, y sobre la amplia y alta curva de la gran escalinata formaban un círculo los grandes del Imperio-, ante todos ordenó al mensajero que partiera. el mensajero partió en el acto; un hombre robusto e incansable; extendiendo primero un brazo, luego el otro, se abre paso a través de la multitud; cuando encuentra un obstáculo, se señala sobre el pecho el signo del sol: adelanta mucho más fácilmente que ningún otro. Pero la multitud es muy grande: sus alojamientos son infinitos. Si ante él se abriera el campo libre, como volaría, que pronto oirías el glorioso sonido de sus puños contra tu puerta. Pero en cambio, que vanos son sus esfuerzos: todavía está abriéndose paso a través de las cámaras del palacio central; no acabará de atravesarlas nunca; y si terminara, no habría adelantado mucho; todavía tendría que cruzar los patios; y después de los patios el segundo palacio circundante; y nuevamente las escaleras y los patios; y nuevamente un palacio, y así durante miles de años; y cuando finalmente atravesara la última puerta -pero esto nunca, nunca podría suceder- todavía le faltaría cruzar la capital, el centro del mundo, donde su escoria se amontona prodigiosamente.

Nadie podría abrirse paso a través de ella, y menos aún con el mensaje de un muerto. Pero tu te sientas junto a tu ventana, y te lo imaginas cuando cae la noche.

lunes, 3 de marzo de 2008

Necesito una vida más seria. Si estoy en pausa es porque me hace falta crecer.