jueves, 28 de mayo de 2009



Apenas tiendo las manos moldeo como arcilla todo lo que está a mi alrededor. Pero no quiero naturaleza muerta. La verdadera emoción está en la incómoda psicodelia que me entra por la piel y los oídos, me envuelve y lentamente me hace subir, me da escalofríos, me hace arder las entrañas, me deja con la boca abierta y expectante, recibiendo los cálidos latidos, hasta el golpe final e interminable que me recorre el cuerpo y me hace abrir los ojos y ver hasta las últimas gotas de aire.

lunes, 25 de mayo de 2009

Mientras mi cuerpo se balancea imaginariamente sobre la tierra pendular, mi cabeza está flotando a kilómetros de altura, allí donde la presión se hace insostenible y la perplejidad abraza lo desconocido. Mis pensamientos están hechos de materia orgánica en peligro de descomposición y la brisa helada que rodea mis brazos y mis piernas es lo único que disipa el hedor haciendo brillar mis pupilas, como a un faro abandonado en el medio de la noche.

domingo, 17 de mayo de 2009

Murió Mario Benedetti




Defender la alegría como una trinchera

defenderla del escándalo y la rutina

de la miseria y los miserables

de las ausencias transitorias

y las definitivas

defender la alegría como un principio

defenderla del pasmo y las pesadillas

de los neutrales y de los neutrones

de las dulces infamias

y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera

defenderla del rayo y la melancolía

de los ingenuos y de los canallas

de la retórica y los paros cardiacos

de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino

defenderla del fuego y de los bomberos

de los suicidas y los homicidas

de las vacaciones y del agobio

de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza

defenderla del óxido y la roña

de la famosa pátina del tiempo

del relente y del oportunismo

de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho

defenderla de dios y del invierno

de las mayúsculas y de la muerte

de los apellidos y las lástimas

del azar
y también de la alegría.

viernes, 8 de mayo de 2009




Tengo el corazón ensartado en el fondo de una mentira, y estoy flotando en un limbo peligrosamente blando. Es imposible pintar bajo la lluvia, así que me despido amargamente de la maraña de ilusiones entrecruzadas que quise tejer a tu alrededor.

lunes, 4 de mayo de 2009



No quiero ser tu maja desnuda

martes, 28 de abril de 2009

¡Qué quieren ustedes!… A veces los nervios se destemplan… Se pierde el coraje de continuar sin hacer nada… ¡Cansancio de nunca estar cansado! Y se encuentran ritmos al bajar la escalera, poemas tirados en medio de la calle, poemas que uno recoge como quien junta puchos en la vereda.

Lo que sucede entonces es siniestro. El pasatiempo se transforma en oficio. Sentimos pudores de preñez. Nos ruborizamos si alguien nos mira la cabeza. Y lo que es más terrible aún, sin que nos demos cuenta, el oficio termina por interesarnos y es inútil que nos digamos: "Yo no quiero optar, porque optar es osificarse. Yo no quiero tener una actitud, porque todas las actitudes son estúpidas… hasta aquella de no tener ninguna"…

Irremediablemente terminamos por escribir: Veinte poemas para ser leídos en el tranvía.

¿Voluptuosidad de humillarnos ante nuestros propios ojos? ¿Encariñamiento con lo que despreciamos? No lo sé. El hecho es que en lugar de decidir su cremación, condescendemos en enterrar el manuscrito en un cajón de nuestro escritorio, hasta que un buen día, cuando menos podíamos preverlo, comienzan a salir interrogantes por el ojo de la cerradura.

¿Un éxito eventual sería capaz de convencernos de nuestra mediocridad? ¿No tendremos una dosis suficiente de estupidez, como para ser admirados?… Hasta que uno contesta a la insinuación de algún amigo: "¿Para qué publicar? Ustedes no lo necesitan para estimarme, los demás…", pero como el amigo resulta ser apocalíptico e inexorable, nos replica: "Porque es necesario declararle como tú le has declarado la guerra a la levita, que en nuestro país lleva a todas partes; a la levita con que se escribe en España, cuando no se escribe de golilla, de sotana o en mangas de camisa. Porque es imprescindible tener fe, como tú tienes fe, en nuestra fonética, desde que fuimos nosotros, los americanos, quienes hemos oxigenado el castellano, haciéndolo un idioma respirable, un idioma que puede usarse cotidianamente y escribirse de ‘americana’, con la ‘americana’ nuestra de todos los días…" Y yo me ruborizo un poco al pensar que acaso tenga fe en nuestra fonética y que nuestra fonética acaso sea tan mal educada como para tener siempre razón… y me quedo pensando en nuestra patria, que tiene la imparcialidad de un cuarto de hotel, y me ruborizo un poco al constatar lo difícil que es apegarse a los cuartos de hotel.

¿Publicar? ¿Publicar cuando hasta los mejores publican 1.071% veces más de lo que debieran publicar?… Yo no tengo, ni deseo tener, sangre de estatua. Yo no pretendo sufrir la humillación de los gorriones. Yo no aspiro a que babeen la tumba de lugares comunes, ya que lo único realmente interesante es el mecanismo de sentir y de pensar. ¡Prueba de existencia!

Lo cotidiano, sin embargo, ¿no es una manifestación admirable y modesta de lo absurdo? Y cortar las amarras lógicas, ¿no implica la única y verdadera posibilidad de aventura? ¿Por qué no ser pueriles, ya que sentimos el cansancio de repetir los gestos de los que hace 70 siglos están bajo la tierra? Y ¿cuál sería la razón de no admitir cualquier probabilidad de rejuvenecimiento? ¿No podríamos atribuirle, por ejemplo, todas las responsabilidades a un fetiche perfecto y omnisciente, y tener fe en la plegaria o en la blasfemia, en el albur de un aburrimiento paradisíaco o en la voluptuosidad de condenarnos? ¿Qué nos impediría usar de las virtudes y de los vicios como si fueran ropa limpia, convenir en que el amor no es un narcótico para el uso exclusivo de los imbéciles y ser capaces de pasar junto a la felicidad haciéndonos los distraídos?

Yo, al menos, en mi simpatía por lo contradictorio –sinónimo de vida- no renuncio ni a mi derecho de renunciar, y tiro mis Veinte poemas, como una piedra, sonriendo ante la inutilidad de mi gesto.

Oliverio Girondo
París, diciembre de 1922

viernes, 17 de abril de 2009

¿Qué piensa que es un artista? ¿Un imbécil que sólo tiene ojos si es un pintor, u oídos si es un músico, o una lira en cada nivel de su corazón si es un poeta, o aún si es un boxeador, sólo sus músculos? Por el contrario es, al mismo tiempo, un ser político, constantemente vivo frente a acontecimientos desgarradores, feroces o felices, a los que responde de todas las maneras. ¿Cómo podría ser posible no sentir ningún interés por la gente, y en virtud de una indiferencia torremarfilina separarse uno mismo de la vida que esa gente brinda tan copiosamente? No, la pintura no está hecha para decorar apartamentos. Es un instrumento de guerra para el ataque y la defensa del enemigo.

Pablo Picasso

lunes, 16 de febrero de 2009

Casi no puedo explicar el desconcierto que me envuelve, cuando, trepada descalza sobre el mar convulsionado, sobre viejos laberintos que vuelven a buscarme, tras dulces latidos de mi sangre atravesándome el cuerpo y el aire caliente, van alejándose las importancias, va perdiéndose la angustia en una sensación más profunda y visceral que brota callada y violentamente, la sensación de una tregua alerta que me contiene en brazos, que me obliga a observar todo alrededor y va borrando el miedo de mis ojos, el temblor crónico y reprimido que asaltaba con ímpetu mi cuerpo, que me dice con calma fatal que es hora de saltar.

domingo, 1 de febrero de 2009

Diablos, estoy cada vez más cerca, puedo sentirlo, esto tiene sus leyes, sus tiempos, y no es cuestión de quedarse calladamente esperando la abismal revelación, la voz de Dios dictando mandamientos o el Mar Rojo abriéndose, esto es esperar mientras se busca, aun en la oscuridad porque después de todo uno está saliendo de las tinieblas, no tengo esa soga que salva a unos cuantos, yo siempre en el borde, siempre viviendo en esa línea que separa abruptamente la oscuridad de la luz. Acumulando rabia, rencor, desesperación: ese confuso deseo de llegar, que tiene mucho de mentira, de llegar como llega el que pisoteó a unos cuantos en medio de la estampida; ah! y ese horror de confundirse, de no despegarse, como podría hacer cualquiera que tenga la divina soga, para qué quiero esa soga, esto llegó de mí, con todo lo que esa expresión tenga de bruta, de perro azotado que muestra los dientes y suelta su gruñido. Pocas veces he caído en paracaídas sobre mí, sobre todo lo que soy y lo que tengo, y empiezo a entender eso de caerse de cabeza sobre uno mismo, y en el fondo eso es solamente que uno es, piensa y siente en perfecto equilibrio en ese momento, aunque parezca una locura, cuando ha encontrado la comprensión del aquí, del ahora, de lo que fui y lo que seré. Trabajo, cuesta un trabajo horrendo de volver una y otra vez, pero después de todo lo único que puede encontrarse buscando es el trabajo, después de todo hay lecciones, y verdades, y nada puede lograrse sin ellas.

Lucas, sus soliloquios

Che, ya está bien que tus hermanos me hayan escorchado hasta nomáspoder, pero ahora que yo te estaba esperando con tantas ganas de salir a caminar, llegás hecho una sopa y con esa cara entre plomo y paraguas dado vuelta que ya te conocí tantas veces. Así no es posible entenderse, te das cuenta. ¿Qué clase de paseo va a ser éste si me basta mirarte para saber que con vos me voy a empapar el alma, que se me va a meter el agua por el pescuezo y que los cafés olerán a humedad y casi seguro habrá una mosca en el vaso de vino?
Parecería que darte cita no sirve de nada, y eso que la preparé tan despacio, primero arrinconando a tus hermanos que como siempre hacen lo posible por hartarme, irme sacando las ganas de que vengas vos a traerme un poco de aire fresco, un rato de esquinas asoleadas y parques con chicos y trompos. De a uno, sin contemplaciones, los fui ignorando para que no pudieran cagarme la romana como es su estilo, abusar del teléfono, de las cartas urgentes, de esa manera que tienen de aparecerse a las ocho de la mañana y plantarse para toda la siega. Nunca fui grosero con ellos, hasta me comedí a tratarlos con gentileza, simplemente haciéndome el que no me daba cuenta de sus presiones, de la extorsión permanente que me infligen desde todos los ángulos, como si te tuvieran envidia, quisieran menoscabarte por adelantado para quitarme el deseo de verte llegar, de salir con vos. Ya sabemos, la familia, pero ahora ocurre que en vez de estar de mi lado contra ellos, vos también te les plegás sin darme tiempo a nada, ni siquiera a resignarme y contemporizar, te aparecés así, chorreando agua, un agua gris de tormenta y de frío, una negación aplastante de lo que yo tanto había esperado mientras me sacaba poco a poco de encima a tus hermanos y trataba de guardar fuerzas y alegría, de tener los bolsillos llenos de monedas, de planear itinerarios, papas fritas en ese restaurante bajo los árboles donde es tan lindo almorzar entre pájaros y chicas y el viejo Clemente que recomienda el mejor provolone y a veces toca el acordeón y canta.
Perdoname si te bato que sos un asco, ahora tengo que convencerme de que eso está en la familia, que no sos diferente aunque siempre te esperé como la excepción, ese momento en que todo lo abrumador se detiene para que entre lo liviano, la espuma de la charla y la vuelta de las esquinas; ya ves, resulta todavía peor, te aparecés como el reverso de mi esperanza, cínicamente me golpeás la ventana y te quedás ahí esperando a que yo me ponga galochas, a que saque la gabardina y el paraguas. Sos el cómplice de los otros, yo que tantas veces te supe diferente y te quise por eso, ya van tres o cuatros veces que me hacés lo mismo, de qué me va a servir que cada tanto respondas a mi deseo si al final es esto, verte ahí con las crenchas en los ojos, los dedos chorreando un agua gris, mirándome sin hablar. Casi mejor tus hermanos, finalmente, por lo menos luchar contra ellos me hace pasar el tiempo, todo va mejor cuando se defiende la libertad y la esperanza; pero vos, vos no me das más que este vacío de quedarme en casa, de saber que todo rezuma hostilidad, que la noche vendrá como un tren atrasado en un andén lleno de viento, que sólo llegará después de muchos mates, de muchos informativos, con tu hermano lunes esperando detrás de la puerta la hora en que el despertador me va a poner de nuevo cara a cara con él que es peor, pegado a vos pero vos ya de nuevo tan lejos de él, detrás del martes y el miércoles y etcétera.

J.Cortázar